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Alquimia Daoista
La Reina Madre estaba emocionada y, en un repentino impulso, declaró: mis amigos inmortales, quiero mostraros una perla preciosa que no se puede encontrar ni en la tierra ni en el cielo. Entonces, sacó siete llaves de su cordón y abrió las nueve puertas, una tras otra. De la habitación más profunda de su palacio sacó la brillante perla, situada sobre una bandeja de oro y la llevó cuidadosamente hasta el centro de la sala de banquetes. La perla ilumino toda la sala.
El camino es el proceso de establecer relaciones entre el hombre y su medio. La Alquimia Daoísta es un camino de transformación y cultivo de los tres tesoros. Se llama hornos a los instrumentos para el cultivo. En el cuerpo femenino, el horno trabaja como un telar; en el masculino como una rueda de alfarero.
El primer paso es acumular la energía Yin y Yang que forma la matriz para el embrión inmortal. Éste se extiende por el cuerpo, al que sustituye más tarde. Los conceptos de embrión y píldora son diferentes: el embrión es necesario para recoger el elixir inmortal. Este elixir después genera la píldora que alumbra a la flor dorada. El embrión ayuda a regular el fuego del Yin y el Yang para fundir la píldora. La píldora obedece a las leyes de Chien y Kun, el embrión a las de Li y Kan; Li equivale a la rueda del alfarero y Kan al telar.
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